ENTREVISTA A CRISTINA GHETTI
| Andrea Cano B.
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Cristina Ghetti es una artista porteña, de raíces argentinas, radicada en Valencia, España. ¿Alguna vez imaginó el rumbo que tomaría su vida?
Viviendo en Buenos Aires, no proyectaba mi vida en otro sitio. Me hallaba muy a gusto allí, empezaba una carrera con cierto éxito, tenía mi trabajo, familia y amigos. Pero, una suma de circunstancias y elecciones hicieron que comenzara a viajar. En uno de esos viajes, conocí a mi compañero de vida, y ya no regresé más; Esas cosas que se hacen por amor. Viví unos años en Costa Rica, luego en Francia y, ahora, en Valencia, España. La ubicación de Valencia es muy estratégica, además de ser una ciudad con un mar y una luz maravillosa. Desde allí, viajo por mi trabajo. Disfruto mucho de esa condición de “ciudadana del mundo”. ¡Me encanta viajar! Es una de las cosas que más disfruto y agradezco de esta profesión.
En un mundo tan metamórfico, en el que se experimetan cambios drásticos y constantes, ¿cómo definiría la palabra arte?
La definiría como una necesidad, como algo que acompaña al ser humano y que es parte misma de su humanidad. Sea cual sea el estado del mundo, el arte siempre está allí, acompañando. Es verdad, es un momento de cambios drásticos, por ejemplo, al hablar del arte: los nuevos medios, las nuevas formas de distribución, internet, etc. Son cuestiones importantes que me interesa incorporar en mi discurso, en la medida de lo posible. El arte es vida y es esperanza. El mundo tiene facetas muy oscuras, pero el arte, citando a Fernando Pessoa: “Nos libera ‘ilusoriamente’ de la sordidez de ser. Pero, en el arte no hay desilusión porque la ilusión se presupuso ya desde el principio. Del arte no existe un despertar, porque en él no dormimos, aunque hayamos soñado”.
¿En qué momento sintió que se convertiría en artista?
Lo he sentido desde muy pequeña, no exactamente que sería artista, pero sí el gusto y la necesidad de expresarme dibujando y pintando. En mi familia, mi abuela materna pintaba, y mis padres eran ambos arquitectos. Crecí rodeada de lápices, pinturas, estimulada por mi entorno. Visité desde muy pequeñita exposiciones de arte. Mi padre me contaba que, en un museo, me detuve frente a una pintura abstracta de Miró absolutamnete fascinada se ve que ya me gustaba la abstracción desde pequeña.
¿Cómo es el encuentro que surge entre su evolución artística y el arte cinético?
Al ingresar a la carrera de Bellas Artes, y aún sin contar con ninguna formación, tenía claro que quería experimentar con colores y formas, pero sin figuración. Los dos primeros años fueron duros, encontré profesores que no me lo permitieron, pero en tercero, encontré uno que me alentó y me introdujo en el fascinante mundo de la abstracción y la geometría. Allí descubri su historia, sus matices, sus evoluciones; di mis primeros pasos y ya nunca más lo he dejado.
Cada obra se convierte en una experiencia vivida, ¿Qué sensaciones evoca al pintar?
Cada día es diferente, cada día está impregnado de sensaciones alegrías o problemas que los acompañan. Diría que entro al estudio con mi día a día “a cuestas” y, a medida que pasa el tiempo, mi trabajo entra en una especie de mantra, de estado en el que sencillamente soy parte de la pintura y ella es parte de mí. Es una sensación imposible de describir, pierdo totalemente la noción del tiempo.
Victor Vasarely, considerado como el padre del “Op Art”, decía: “Cada forma es una base para el color, cada color es el atributo de una forma”. ¿Cómo se hace presente esta frase en su obra?
Esta frase es muy acertada. La misma forma en diferentes colores cambia totalmente su personalidad, y viceversa. Funcionan juntas, estableciendo sincronías. ¡Es fascinante!
¿Cuál cree que ha sido la influencia de la geometría post-medial en el mundo moderno?
No solo la geometría. Creo que actualmente, absolutamente todo está inmerso en esa condición post medial. Los medios han perdido sus fronteras, se hibridan, se mezclan, se enriquecen, dialogan. La geometría, en la era postmedial, tiene su correlato en la geometría de las teorías científicas actuales: es inestable, cambiante, ya no responde a los principios euclidianos.
¿En qué pintores piensa Cristina Ghetti?
Pienso en muchos de ellos y no todos son abstractos. Pienso muchísimo en algunos clásicos como: Paolo Ucello y su manera de construir el espacio, Vermeer y su manejo de la luz, los maestros flamencos, Giotto. La lista es interminable, acabaría citando a los más recientes como Malevitch. Pienso en él pintando su cuadrado negro, pienso en Klee, en el sufrido Rothko, en Richter y en mi querida y admirada Bridget Rile. Pienso en ellos, pero no sólo en su obra. Los pienso como hermanos, como compañeros de camino, como padres, como madres, con cariño, respeto y admiración.
Nietzsche decía: “Como artista, un hombre no tiene hogar en Europa excepto en París”. ¿Qué signfica para usted esta ciudad?
Creo que París ha perdido esa importancia a la que alude Nietsche. A nivel artístico, las cosas están ocurriendo atomizadas en varios escenarios: Basel, Oriente y zonas periféricas. El mercado funciona a nivel internacional sin localizarse en un sitio geográfico. Los artistas eligen sitios para vivir y crear, muchas veces, lejos de las grandes ciudades. De todos modos, París sigue siendo un sitio maravilloso en cuanto a arte e historia. Es un sitio imprescindible a la hora de conocer y aprender la historia del arte de los últimos siglos.
¿Qué le inspira a seguir creando?
Cada cuadro plantea un nuevo interrogante, cada pieza ofrece diferentes opciones, como un juego de bifuraciones y de libertad infinita. Esta es quizá la clave: la libertad que da el arte es lo que me impulsa a comenzar cada día con la misma curiosidad y entusiasmo que cuando era estudiante. La naturaleza también me inspira, sus maravillosos colores, nunca podremos igualarla en sus creaciones. A veces pienso que un simple pececito tropical lleva encima una paleta que jamas lograré pintar. Pero, ese pensamiento no me acarrea frustración, me maravilla.
DINÁMICAS Y ÓPTICAS DE LA LUZ
| Christian Parra-Duhalde
El movimiento define a la vida, sobretodo porque identifica al tiempo. Y con ello a todo lo que es. La transformación geológica del planeta, la transformación del paisaje, el cambio social, el progreso tecnocientífico, la vida de un ser humano, de una mosca, de una microcélula o de una partícula subatómica: todo es tiempo y vida porque se manifiesta en el movimiento, aunque éste fuere invisible. Esta idea –aún irresoluta para la ciencia- es particularmente expresada por el arte, ya sea por su vocación de registro, de fijación del instante, por su capacidad de ilusión, o en su interés por las mecánicas del espacio, dando expresión a lo que los ojos no ven sin ser invocados a participar en el acontecimiento. En su historiografía, el arte ha recorrido desde la emulación del entorno y la idealización hasta su deconstrucción y conceptualización, de la magia a la razón y a la ciencia, pero es en su manifestación o interpretación del tiempo en el movimiento donde halla esencias.
Punto de inflexión, en las vanguardias del XIX, el Impresionismo en su captura de la luz fugaz, el Futurismo y su exaltación de la velocidad social e industrial, el Surrealismo en su vértigo narrativo y las experiencias de la geometría abstracta se nutrieron y experimentaron en ello desde diversos intereses que se acrisolarían –en los 60s- en la exploración lógica y técnica del movimiento en su percepción con el Cinetismo y el Op Art. Como referentes geo culturales, el húngaro Víctor Vasarely y el argentino Julio le Parc ahondarían en la relación de la obra de arte sobre el espectador ya sea en la interactividad física como en el desplazamiento intraocular de la imagen, dejando un rico legado del que la, también argentina, artista Cristina Ghetti es cabal heredera.
Autora que ha experimentado en diversos soportes como la instalación y la intervención urbana, la obra de Ghetti sintoniza tanto con los postulados del arte óptico como de la Psicología de la Percepción –caso de la Gestalt-, además de las tesis de la Física que interpretan la partícula como una elongación vibrante expresada en la teoría de las Supercuerdas, y lo hace mediante una elegante estética centrada en la energía radiante producida por series de franjas que discurren paralelas y ondulan en sinuosas líneas, pueden sugerir su contracción o su dilatación, o pueden proyectarse desde un eje infinito, con el resultado de la experiencia del movimiento en lo estático. La experiencia de lo uno y lo otro que es la experimentación del tiempo.
Dualidades entre la energía cinética y la energía potencial elástica, sus pinturas destacan –amén de por su concentrada resolución en la plasmación de la luz-por una diáfana armonía trascendiendo su estética a la experiencia personal del mirar y/o el ver. Las tensiones y superposiciones pictóricas, origen del efecto óptico y resultado del cálculo algorítmico, quedan explícitas en sus relieves y pictoesculturas policromas, exaltación de la línea como energía en acción de luz, forma y color vivaz en las cuales la ilusión del plano sobre plano pictórico queda de manifiesto tridimensionalmente a partir de la interactividad física del espectador, conminado lúdicamente a verificar la trastienda de la mirada, a investigar en el espacio. Cristina Ghetti expone aquí un repertorio de sus últimas series, que suma a la síntesis formal y el cálculo la vehemencia sensual, en un viaje perceptivo –ida y vuelta- entre lo que la retina intenta fijar y lo que la psique identifica.
ENTRE EL COLOR Y EL MOVIMIENTO
| Cristina Ghetti
Trabajo con abstracción geométrica. El objetivo de mi trabajo es el interés en la contextualización de las ideas fundacionales del abstraccionismo, incorporando contaminaciones y reapropiaciones, en su mayoría obras de la década de los sesenta. Me interesan puntos del arte concreto, constructivismo, cinetismo y arte Op que permitan libre tránsito y reconexiones entre ideas y formas pertenecientes a diferentes periodos, tradiciones y categorías en mi propia obra.
La mayoría de mi obra es un estudio en proceso sobre la percepción o mejor dicho, los límites entre la percepción y la realidad y la práctica artística es un campo interesante para estudiar esta condición. Hoy en día me centro en el uso de herramientas digitales para materializar obras en distintos formatos. Me enfoco en la evolución del arte abstracto y cinético con una mención especial al arte Op, interrelacionando geometría, color, movimiento y sonido, usando los lenguajes desarrollados en el territorio conceptual de la abstracción, en el contexto de nuevas tecnologías y nuevas formas de producir y difundir la obra. Mi producción se centraliza en pintura e instalación, pero recientemente comencé a incorporar nuevos medios en mi obra, puesto que creo que puede enfatizar conceptos tales como espacios inmersivos, sinestesia, interactividad y participación analizando cómo éstas características pueden enriquecer las dimensiones conceptuales de la obra.
Me interesa también utilizar programación desde una perspectiva visual y creativa explorando los resultados en las obras. Mis pinturas son primero generadas en la computadora, luego traducidos a pintura tradicional, puesto que me gusta mezclar y jugar con los cruces de medios. Como artista, me interesa la conexión con otros campos y trabajo en proyectos de equipo con especialistas de informática y matemáticos. Tengo una maestría en artes visuales y multimedios de la Universidad Politécnica de Valencia, España y actualmente me encuentro desarrollando mi tesis doctoral “Geometría post-medios” en la que investigo la evolución de nuevas geometrías en las artes visuales.

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